Cuito Cuanavale, ÒLa Causa m‡s bonitaÓ

Cuadro de texto:  ÒEn un peque–o pueblo llamado Cuito Cuanavale, en el suroeste de Angola, tropas cubanas, angolanas y namibias vencieron al ejercito sudafricano en 1988. La historia de çfrica austral cambi— de manera dram‡tica desde aquel momento. El œltimo basti—n del colonialismo en çfrica hab’a recibido un golpe demoledor –del cual nunca lograron recuperarse- las puertas de la libertad se abrieron, primero en Namibia, y despuŽs en Sud‡frica unos a–os m‡s tarde. El componente decisivo de esta derrota fue el internacionalismo de Cuba y su pueblo.Ó

Thenjiwe Mtintso. Embajadora de Sud‡frica en Cuba. 2004

La historia tiene dos cap’tulos de lo que Fidel llam— ÒLa Causa m‡s bonitaÓ,  uno en 1975-1976, cuando por primera vez las tropas cubanas llegan a Angola y otro, entre 1987 y 1988 que concluye con la batalla de Cuito Cuanavale. Estos dos episodios confirman la grandeza de Fidel Castro, quiŽn en esas dos oportunidades, contraviniendo la voluntad de soviŽticos y norteamericanos y sin ningœn tipo de condici—n, decide brindar todo su apoyo a la lucha del Movimiento Popular para la Liberaci—n de Angola (MPLA) que dirig’a Agostinho Neto, ayuda clave para la liberaci—n de Angola, Namibia y luego el fin del Apartheid.

Nelson Mandela, dir’a 16 a–os m‡s tarde: ÒNosotros en çfrica estamos acostumbrados a ser v’ctimas de otros pa’ses que quieren desgajar nuestro territorio o subvertir nuestra soberan’a. En la historia africana no existe otro caso de un pueblo que se haya alzado en defensa de los nuestrosÓ.

Cuando en 1974, en Chile viv’amos los d’as m‡s oscuros de la dictadura y la muerte se ense–oreaba por calles y campos de todo el pa’s, el 25 de abril, ca’a la dictadura de Portugal, en cuya colonia, Angola, tres movimientos guerrilleros combat’an por su libertad. Estaba el MPLA de Neto, el FNLA de Holden Roberto y la UNITA de Jonas Savimvi. El 15 de enero de 1975, los tres grupos y el nuevo gobierno portuguŽs acuerdan un gobierno de transici—n que en noviembre de ese mismo a–o, convocar‡ a una Asamblea Constituyente y a elecciones para elegir al primer Presidente de Angola Independiente.

Pero el la primavera de 1975, estalla la guerra civil. Fuerzas de Zaire, estimuladas por EEUU, y en acuerdo con el FNLA y UNITA, inician una invasi—n silenciosa, a la que se opone el MPLA de Agostinho Neto (aœn no hab’a cubanos en Angola). El MPLA estaba venciendo solo, por que -segœn opini—n de la CIA- ÒÉeran m‡s eficaces, mejor educados y estaban m‡s motivadosÓ.

Para impedir el triunfo de los hombres de Neto (MPLA), intervienen tropas sudafricanas (una columna llamada Zulœ) invadiendo Angola en octubre de 1975. El conocido por nosotros, se–or Kissinger, hab’a decidido que Angola era un triunfo asegurado para reponer su prestigio despuŽs de la derrota de sus tropas en Viet Nam.

A medida que los sudafricanos avanzaban r‡pidamente hacia Luanda, su capital, la resistencia del MPLA, comienza a derrumbarse ante el arrollador embate Zulœ. El 4 de noviembre, Fidel, responde al desesperado llamado del MPLA, gran amigo de Cuba. Las tropas cubanas detuvieron el avance sudafricano y despuŽs empujaron a Zulœ, hasta que el 27 de marzo de 1976 las œltimas tropas sudafricanas se retiraron a Namibia.

El impacto psicol—gico del triunfo cubano trascendi— las fronteras, un analista militar sudafricano, Robert Sargent, escrib’a: ÒEn Angola, soldados negros –angolanos y cubanos- derrotaron a las tropas blancas en combate. En el contexto racial de este campo de batalla, É se est‡ desvaneciendo la ventaja, que el hombre blanco hab’a disfrutado por m‡s de 300 a–os de colonialismo e imperio. El elitismo blanco ha recibido un golpe irreversible en Angola y los blancos que estuvieron all’ lo sabenÓ.

El impacto fue m‡s que moral, oblig— a Kissinger a tomar posici—n contra el gobierno racista blanco de Ian Smith en Rhodesia, pre‡mbulo -al surgimiento en 1980- de Zimbabwe. Marc— el comienzo de la independencia de Namibia, desde donde, hasta 1988 las tropas sudafricanas se mantuvieron atacando a Angola y fueron frenadas en cada incursi—n por las tropas Angolenas, con el apoyo cubano.

En septiembre de 1987, luego de 12 a–os de incursiones sudafricanas contra Angola, inician su Òofensiva finalÓ, a principios de noviembre la tropas de elite sudafricanas, acorralan a las tropas angolana en el pueblo de Cuito Cuanavale. Pero Cuito no cay— y el 15 de noviembre, las mejores unidades militares cubanas, y su armamento m‡s sofisticado, llegaron a Angola para Òexpulsar las tropas sudafricanasÓ.

El 23 de Marzo de 1988, los sudafricanos lanzaron su œltimo asalto contra Cuito: ÒFue frenado abrupta y definitivamente por los defensoresÓ. El vicecanciller ruso Anatoly Admishin lleg— a La Habana para informar que EEUU hab’a decidido Òque Sud‡frica no sale de Angola hasta que las tropas cubanas no se retirenÓ.

Mientras esta conversaci—n se realizaba, las tropas cubanas, avanzaban con tanta rapidez y tanta fuerza, haciendo retroceder a las tropas sudafricanas, que la salida negociada que buscaban los soviŽticos se hac’a imposible. La Habana ya hab’a logrado superioridad aŽrea en el sur de Angola y en el norte de Namibia. Continuaron ahora las negociaciones hasta que el 22 de diciembre de 1988, en Nueva York, Pretoria (capital de la Sud‡frica del apartheid), acept— la independencia de Namibia.

Como dijo Mandela: Òla victoria cubana Òdestruy— el mito de la invencibilidad del opresor blanco (É) y sirvi— de inspiraci—n al pueblo combatiente de Sud‡frica (É) Cuito Cunavale marca el viraje en la lucha para librar al continente y nuestro pa’s del azote del apartheidÓ ÒÉel sentimiento de una gran deuda con el Pueblo de Cuba. ÀQuŽ otro pa’s puede mostrar una historia de mayor desinterŽs que la que Cuba ha demostrado en sus relaciones con çfrica?.

Para concluir, habr’a solo dos comentarios. Entre los soldados cubanos, entre las brigadas de tanques iban dos soldados hoy conocidos en todo el mundo, Fernando Gonz‡lez Llort y Gerardo Hern‡ndez Nordelo dos de los cinco cubanos rehenes en estados unidos. Y diez a–os antes en las incursiones de 1977 tambiŽn estaba un tercero de ellos Ram—n Laba–ino Salazar. Ellos cumpl’an su servicio militar y fueron a Angola voluntariamente.

El otro comentario lo describe un embajador brit‡nico en Cuba, Leycester Coltman: ÓFidel Castro es todav’a un hueso metido en la garganta del gobierno estadounidense. Ha desafiado y ridiculizado a la superpotencia y eso no se le perdonaÓ eso explica el inmoral embargo que sufre Cuba durante 50 a–os.

Lecci—n moral para nuestros gobernantes, muchos de los cuales conocieron de la solidaridad del pueblo cubano y hoy que son gobierno, no mueven un dedo por poner fin a este inmoral embargo y al contrario se prestan para denostar a la revoluci—n cubana. Con justa raz—n Salvador Allende sentenci— en 1973, ÒÉser‡n otros los hombres que abrir‡n las anchas Alamedas por donde pase el hombre libre para construir un ma–ana mejorÓ.

Juan Miranda. Abril de 2009