ÀPorquŽ irse del
partido?
Tal como una moda,
nuevamente se ha puesto en boga, irse del Partido Socialista. Primero fue
Navarro, Bucat, Zamorano y otros, luego Arrate y cierran la lista los dos
Ominamis, Carlos y Marco Henr’quez y hay amenazas de 1.700 compa–eros
ÒallendistasÓ que se retiran para apoyar a Arrate. No est‡ claro cuantos
compa–eros seguir‡n a estos dirigentes en su fuga. Sin embargo lo que es claro
y urgente es que meditemos sobre esta dr‡stica medida que est‡n tomando estos
compa–eros.
Primero debemos
preguntarnos, ÀquŽ ha cambiado en la situaci—n pol’tica, que amerite ahora, renunciar
al Partido Socialista? Somos enf‡ticos ante esta pregunta, ningœn hecho se ha
producido diferente a lo que viene ocurriendo desde el Congreso de Unidad en
1990. En ese congreso, se unieron renovados (Arrate) y marxistas (Almeyda) para
sellar la capitulaci—n a 56 a–os de historia, de defensa de los derechos de los
trabajadores y del socialismo, para arrastrar a nuestro partido a una alianza
con los gestores del golpe militar, la Democracia Cristiana, en un conglomerado
–la concertaci—n- que se escudada en la
falsa consigna Òdictadura o democraciaÓ se encarg— por un lado de consolidar el
modelo econ—mico impuesto por la dictadura y su constituci—n (que hoy lleva la
firma de Lagos) y por otro, de adormecer a los trabajadores frente a la
entrega, por Žsta concertaci—n, de nuestras riquezas b‡sicas (cobre, agua,
energ’a, soberan’a) al capital trasnacional. El papel de somn’fero lo ha jugado
sin ningœn asco, nuestro Partido Socialista.
Para aquellos que no
asistimos a ese congreso, que hemos repudiado ese ominoso papel, y que nos
inscribimos en el partido para rescatarlo, (al Partido de Allende) secuestrado
por renovados, ex democristianos (del mapu, del mapu OC, y de la IC), ex
radicales (Lagos y Arrate), ex miristas o ex PCs. Nada ha cambiado. El partido
socialista al igual que miles de chilenos detenidos y desaparecidos, aœn
sigue secuestrado
y es nuestro deber moral seguir bregando para rescatarlo de las fauces de oportunistas,
traidores y comerciantes.
Hay compa–eros que
consideran, como origen de la crisis actual Òla elecci—n previa al "Congreso
Termal"
y m‡s lejanas en el "golpe de estado" a Gonzalo MartnerÓ,
y
sostienen que Òel progresismo m‡s avanzado ha abandonado todas las posicionesÓÉ Òpor su incapacidad a
leer e interpretar las enormes contradicciones que tensionan el
"aparato" que maneja CamiloÓ y atribuyen a este obscuro personaje una serie de
categor’as livianamente expuestas como: ÒleninistaÓ, Òintereses de claseÓ
(reduciendo esta categor’a al mesquino interŽs de los funcionarios pœblicos).
Luego usando una nomenclatura propia de los operadores internos: ÒtercerismoÓ
de Solari, progresismo de Nœ–ezÓ, Òrenovaci—n hist—ricaÓ de Gazmuri, terminan
afirmando Òno fueron capaces de apoyar a Ominami con el fin de dar la pelea
en conjunto frente al aparato, a pesar que los une una parecida
"concepci—n del progresismo".
Frente a este confuso
an‡lisis, nosotros oponemos uno mucho m‡s simple, todos los nombrados son
c—mplices de Žsta crisis ideol—gico-pol’tica y tiene su verdadero origen en
1986, cuando TODOS ELLOS acordaron con el departamento de Estado norteamericano
ÒŽsta transici—n pac’fica a la democraciaÓ, que inclu’a desde mantener la
constituci—n, privatizar todo el estado, devolver el cobre a las trasnacionales
y desarticular el movimiento social.
Luego sostiene: ÒCarlos
Ominami, representante del "progresismo" m‡s avanzado, manifiesta su voluntad
de aglutinar las fuerzas "progresistas" en torno a un nuevo referente,
distinto al PS y que manifieste su superaci—n, en ese plano es un avance
considerable con relaci—n a la fracci—n "progresista" que se queda en
el PSÓ.
Vamos a obviar comentarios sobre el Òprogresismo de Ominami, para detenernos en
lo medular.
ÀPara quŽ irse del
partido?. El
argumento m‡s recurrente es para unir a la izquierda fuera de la concertaci—n.
Pero si, salvo algunos militantes aislados, la izquierda nunca ingres— a la
concertaci—n, siempre estuvo levantando alternativas fuera de ella, es m‡s, el
Partido Comunista ha tenido 18 a–os para reconstruir la izquierda y no ha
conseguido encantar a nuestro pueblo y todo desde afuera de la concertaci—n.
Entonces surge otra pregunta ÀporquŽ?. Aqu’ la respuesta es clara, precisamente
porque el Partido Socialista, el partido de Allende, con su historia logr—
ganarse el respeto de trabajadores y de los pobres de Chile y mientras Žste se
encuentre dominado por esa costra de oportunistas, ser‡ rehŽn de la burgues’a,
y estar‡ impedido de transformarse en el conductor de las luchas sociales
donde, con la hegemon’a de los trabajadores, retomemos la senda de Allende, del
frente de Trabajadores, la senda del socialismo chileno y latinoamericano.
Entonces queda
meridianamente claro, que para nosotros, los socialistas como Allende, para los verdaderos socialista
allendistas,
salirse del partido es como ÒasilarseÓ, sacarle el Òpoto a la jeringaÓ,
arrancar; nosotros creemos que mientras quede un renovado dirigiendo al
Partido, mientras nuestro partido no recupere su senda revolucionaria, la senda de allende, NADIE
DE IZQUIERDA SE PUEDE IR, la tarea sigue pendiente y parafraseando a los
Tupamaros Òhabr‡ Partido Socialista para los Trabajadores o no habr‡ para
nadieÓ.
Dice tambiŽn este
compa–ero, luego ÒÉEsos socialistas, minoritarios al interior del PS, porque
no organizados, no motivados, no llamados, no invitados, dispersos, pero
existentes, requieren de ser convocados, la realidad, pese a la enorme
crisis del capitalismo, indica que no somos los marxistas los que encabezaremos
esta recuperaci—n, por lo menos al interior del PS.Ó Ser’a interesante saber
a que ÒrealidadÓ se refiere el compa–ero, pero debo aclararle que precisamente,
somos los marxistas los œnicos que podemos recuperarlo -porque como tal-,
entendemos que la lucha no es contra personas, sino de clases. Y nos referimos
a las verdaderas clases, burgueses y proletarios, y no a ese remedo que Žl
menciona, la clase de los funcionarios.
La lucha de clase, que por
cierto no ha muerto como sosten’an los renovados y post modernos, al interior
del partido est‡ presente en los intereses que hay detr‡s de aquellos
dirigentes, baste mencionar que Ominami es creador de la idea de terminar con
las indemnizaciones por a–os de servicio, conquista de los trabajadores que
cost— enormes luchas durante cincuenta a–os, o cuando Marco Henr’quez, propone
privatizar el 10% de lo que queda en manos del Estado (incluido parte de
CODELCO).
Sostener que ÒFrei
representa los intereses de la clase burocr‡ticaÓ, deja al desnudo a este
compa–ero. Junto con Lagos, Aylwin y Bachelet, Frei y toda la concertaci—n son
la m‡s pura representaci—n de la gran Burgues’a aliada al imperialismo. Para
ello debemos poner atenci—n en quienes son los m‡s beneficiados desde 1990
hasta hoy, indiscutible-mente, Edwards y El mercurio encabezan la lista, luego
Lukcic, Angelini, Matte que junto a Barrick Gold, Anglo American, los
consorcios espa–oles, franceses e italianos, siguen la enorme lista de
beneficiados de la Òtransici—n pac’fica a la democracia. Esa es la clase que
junto con la CEP (Centro de Estudios Pœblicos), Chile Veintiuno, Expansiva y
otros menos conocidos, elaboran las encuestas que dicen que Michelle Bachelet y
el Ministro Velasco tienen el apoyo del 76% de la ciudadan’a, son los que han
subido a las encuestas a Marco Henr’quez, y ayer levantaron y aplaudieron a
Lagos.
La carrera presidencial.
Muchas cuerdas para tan pocos trompos
El oficialismo del Partido, intent— a su candidato oficial, el panzer lograria ser aceptado por el partido, por la concertaci—n y por la
sociedad. Pero este paso fracas— y en forma urgente idearon una convencion, organismo
que no existe en el partido y mas aun, los delegados del congreso se
autoproclamaron delegados a ella, todo ilegal pero
la mayor’a que dispon’an, se los permiti—. Llaman luego a la Òracionalidad
politicaÓ, hay que darle el espacio a la DC que est‡ en picada -y no se le
puede dejar sin tener su candidato presidencial de la concertaci—n-, y
comienzan a aparecer los fre’stas dentro del PS. La nominaci—n de Frei se transforma
para ellos en la œnica forma posible de mantener la concertaci—n y con ello las
pegas.
La convenci—n, con la
asistencia de un tercio de los autoconvocados, decidi— al candidato socialista
a la presidencia. Es nada menos que ÒEduardo FreiÓ, si el mismo, ese que
entreg— el agua a las trasnacionales espa–olas y francesas, el mismo que se
enriqueci— con la construcci—n de la Central Ralco perteneciente a Endesa
espa–a
(donde puso la ingenier’a, el cemento y adem‡s con sus colegas de la DC se
repartieron los terrenos del entorno costero del lago que inund— las tierras
arrebatadas al pueblo mapuche). El mismo que se jug— por traer a pinochet, el
asesino de su padre, desde Inglaterra para que no fuera juzgado. El mismo que
junto con el Presidente Argentino, Saul Menem firmaron un acuerdo lim’trofe que
entreg— a Barrick Gold, la SOBERANIA TERRITORIAL en Pascua Lamas.
ÀY la izquierda y los sectores progresistas?, el MAS que nace en el
congreso -luego de dividir a la mesa de izquierda-, como una corriente y que luego se va desfigurando. Renuncian algunos
militantes para presentarse como candidatos a Alcalde o concejales y el senador
Navarro tambiŽn renuncia al PS llamando a la conformaci—n de un nuevo partido
(el que ya no es Movimiento al Socialismo sino Movimiento Amplio Social),
declarando que Žl no es oposici—n al
gobierno de Bachelet y que lo apoyar‡ hasta el ultimo dia. À?. La renuncia del senador y cien militantes no ha
causado efecto alguno en el interior del partido, pero parece que aun hay
militantes dispuestos apoyar al senador
en su proyecto personal y œltimamente tambiŽn se suma Marco Enr’quez Ominami. Ellos dos
son expresi—n de lo mismo, pretenden sacar ventajas de la enorme decepci—n de
los socialistas, pero manteniendo el cord—n umbilical con la traici—n, lŽase
concertaci—n.
Luego, est‡ la candidatura de Arrate que concita el apoyo de militantes
y de la corriente Ònuevo socialismoÓ y al parecer de la corriente ÒSocialistas
de IzquierdaÓ, es el primer candidato proclamado dentro del PS pero al no ser
incluido en la convenci—n, tambiŽn renuncia a la militancia socialista. Sin
embargo el triste papel que juega tratando de encabezar al Juntos Podemos, con un PC que abandona toda dignidad para ingresar a la concertaci—n,
justo cuando Žsta se desmorona, tal vez esperando nutrirse de sus despojos, lo
coloca en un lamentable papel de ÒamanteÓ.
Por œltimo no dejaremos
pasar esta aseveraci—n: Òel "camilismo", que es tambiŽn producto
de la renovaci—n, considera, como buen "leninista" que el poder al
interior del partido es la mejor arma para asumir la defensa de los intereses
de la clase que defiende; seguramente el compa–ero que sostiene esto, estuvo o est‡
impregnado de Òsocialdemocracia europeaÓ y recurre a descalificar livianamente
al m‡s importante actor del siglo veinte, Vladimir Ilich, Lenin, al calificar al
ÒcamilismoÓ como leninista, lo mismo que hacen los renovados al sostener que la
UDI ser’a el œnico partido leninista.
Lenin es, les guste o no,
el art’fice de la conducci—n del pueblo ruso, desde ser el pa’s m‡s
subdesarrollado y atrasado, invadido por catorce pa’ses, y desbastado por la
primera Guerra Mundial, a ser una de las potencias m‡s grandes de la humanidad.
Y fue el Partido por Žl creado el que condujo a los trabajadores rusos, por la
obscura senda de agresi—n imperialista. Con esto no desconocemos los errores
cometidos por el socialismo soviŽtico, es m‡s los socialistas chilenos, fuimos
los primeros y m‡s ‡cidos cr’ticos a esos errores, (ver el Programa de 1947) y
precisamente esa es una de las causa fundantes del socialismo chileno, pero no
es raz—n para desconocer los enormes aportes de Lenin a la lucha de los pueblos
del mundo en contra del imperialismo y el colonialismo del siglo veinte.
Decir que el ÒcamilismoÓ o
la UDI son leninistas, m‡s que una ofensa a Lenin, es una intencionada
descalificaci—n a la forma de organizaci—n que precisamente ha sostenido
nuestro partido en toda su historia, el Centralismo Democr‡tico. La organizaci—n en
nœcleos, las Seccionales y Regionales y sus Congresos, la elecci—n de nuestros
dirigentes y la vigilancia a su quehacer, la revocabilidad de los cargos, pero
fundamentalmente, el v’nculo principal de nuestra organizaci—n con los
trabajadores sus intereses y sus objetivos de clase, la Repœblica Democr‡tica de
Trabajadores, nada de esto cualifica al ÒescalonismoÓ, al contrario, Žste
representa exactamente lo opuesto.
Nuestra
Propuesta
Vistas as’ las cosas la pregunta es: ÀEntonces por quiŽn votar en
Diciembre?
El voto es secreto, y la misma constituci—n (ahora de Lagos) permite
colocar en el voto ASAMBLEA
CONSTITUYENTE, Conforme a lo dispuesto en los art’culos 65, 71 y
72 de la Ley Org‡nica Constitucional de Elecciones Populares y Escrutinios,
esas cŽdulas son v‡lidas y las preferencias del elector son respetadas.
Creemos, sin embargo, que
ningœn candidato nos representa, y es falso que la disyuntiva sea Frei o
Pi–era, todos los candidatos hasta hoy vigentes (excepto HŽctor Vega y Pamela
Giles que no son reconocidos como tal, y depender‡n de su capacidad de recoger
36 mil firmas y Arrate, jugando el lamentable papel antes descrito) representan
exactamente lo mismo, la gran burgues’a, aliada del imperio, sus diferencias
radican en los subsectores, que de ella representan.
Pero no podemos quedarnos
aqu’, lo principal para nosotros es recuperar al Partido de Allende, el Partido
Socialista de Chile
para los trabajadores. Nuestro camino debe ser opuesto al de los que, ahora que
el barco cruje, deciden abandonarlo luego de haber profitado de Žl, lo m‡ximo.
Creemos que el sentido debe ser Òa tomarse el Partido de AllendeÓ.
1.- Una gran
transfusi—n de sangre.-
Se trata de iniciar una gran campa–a de inscripci—n de trabajadores de la ciudad y del campo y
de j—venes
al Partido (especialmente a dirigentes sindicales y sociales), revolucionarios
y de toda la izquierda. La meta
debe ser 10 mil fichas antes del pr—ximo congreso, es menos que inscribir a Navarro o
Marco Antonio. Hasta hacer Òparir la chanchaÓ.
2.- esta campa–a debe
tener tres objetivos IRRENUNCIABLES: votar ASAMBLEA CONSTITUYENTE, reconstruir a partir de
los comunales la org‡nica nuclear del Partido hasta reponer el Centralismo
Democr‡tico
y levantar un programa de clase que parta del Programa de la Unidad Popular, que
incluya la renacionalizaci—n del cobre, la recuperaci—n de las Empresas
estratŽgicas, industrializaci—n a partir de una CORFO II, el fin de las AFP, devolver
la Educaci—n a manos del Estado, fin a la LOCE-LEGE; entre otras medidas.
3.- Lo que no debemos
olvidar es la necesidad de unir a los trabajadores en una sola Central Unica
de Chile
que solo lograremos si ganamos para el proyecto revolucionario al DENAS
(Departamento Nacional Sindical del PS). En este proceso incluiremos las
principales demandas de los trabajadores como, la sindicalizaci—n por rama de
producci—n, la cotizaci—n sindical obligatoria, un sindicato por empresa, etc.
Espero que esta propuesta
sea discutida, despedazada y complementada por los aportes necesarios.
Juan Miranda C.